Buscar

¿Cómo aceptar a los demás tal y cómo son?

Quiero basar este tema en la frase que dice: “mientras más necesites que alguien cambie para aceptarle tal y como es, más necesitas tú mismo explorar adentro de ti para ver qué falta”. Esa frase fue un impulso repentino que tuve la compartí hace unos días y que compartí en mis redes sociales. Luego de eso recibí varias preguntas al respecto en mensajes privados de personas queriendo entender más que quería decir con eso y cómo lograrlo.


Quiero confesar que este tema me toca personalmente. En el pasado, solía tener problemas aceptando a mis parejas e igualmente a mi madre, ya que consideraba que actuaban de formas que yo no podía entender y que, por ende, estaban equivocadas. Por ejemplo, solía pensar que el hecho de que mi madre se preocupara porque yo no fuera tan organizado a como ella quería la hacía estricta, molesta y me sacaba de quicio. También me molestaba que se preocupara por mí cuando me volví vegetariano, o cuando terminaba con alguna novia, que normalmente también venía por algún tema de aceptación de mi parte. Le explicaba a mi madre por qué no servía conmigo ser así, por qué el decirme cómo vivir no iba a hacer que yo hiciera lo que ella quería, por qué su felicidad no podía depender de mí, pero eran esfuerzos en vano. No fue hasta que intuitivamente dejé de luchar para cambiarla, que aprendí el valor de la aceptación. Fue casi como soltar una rama a la cual estaba aferrado mientras la corriente de un río intentaba llevarme. Al soltarla, simplemente me dejé llevar y sentí una paz increíble. Así, acepté que ella es así, y comencé a apreciarla con todas sus características. Como resultado de esta aceptación, y de dejar de luchar en contra de cómo es, ahora tenemos una relación mucho más cercana y de mucho cariño y respeto, y nos llevamos mejor que nunca. Si hubiera conocido la información que les daré abajo, mi camino de aceptación creo que hubiera sido mucho más corto y fácil.


Sentemos las bases de la discusión de aceptación con las enseñanzas de la autora del libro “The Work” de Katie Byron, que nos habla de 3 “asuntos”: mi asunto, tu asunto, y los asuntos de Dios. Mi asunto son todas esas cosas que yo puedo cambiar, que me conciernen y afectan directamente a mí, que están bajo mi responsabilidad, y sobre las cuales sólo yo tengo alguna autoridad. Tu asunto, son cosas tuyas, que no tienen nada que ver conmigo, que sólo tú puedes cambiar, y de las cuales sólo tú eres responsable y tienes autoridad. Finalmente, los asuntos de Dios son todos esos asuntos que no están ni en manos mías ni en manos de los demás, sino que son asuntos de fuerza mayor, como terremotos, pandemias, accidentes, catástrofes, crisis económicas, situaciones políticas, etc. La gran mayoría del caos interno que llegamos a vivir en nuestras vidas, viene por salirse de nuestro asunto y meternos en el de otros o en los asuntos de Dios. Al salir de nuestro asunto, ¿quién queda con nosotros? Por eso sentimos tristeza, soledad, nos sentimos incomprendidos, y esto genera tensión, estrés, ansiedad y frustración.


El intentar cambiar a alguien más, analógicamente, es como intentar hacer que un perro maúlle, o que un gato ladre. La gente es como es, y las situaciones son como son. Si alguien desea cambiar algo, lo hará porque desea hacerlo. Si se trata de algo que le está haciendo daño a esa persona, nosotros podemos ser, por medio de nuestro ejemplo y nuestra presencia, ese ambiente, ese jardín donde otros puedan cambiar. Pero si nosotros necesitamos de ese cambio para estar felices o estar cómodos, eso habla sobre nosotros y es ahí el único lugar en donde podemos trabajar. Por ejemplo, si algo en otra persona nos molesta mucho, esto suele indicar que eso puede ser algo que queremos cambiar en nosotros, o algo que estamos reprimiendo, o algo que nos molesta que nosotros algunas veces solemos hacer y que por ende nos irrita verlo en otros, etc. En fin, algo que rechazamos porque le asociamos un significado negativo, aprendido en algún momento de nuestra vida, y que va en contra de la forma que creemos que es correcta de vivir.


Nuestro asunto se basa en nuestra realidad. Así, cualquier expectativa que tengamos, se basa en intentar forzar la realidad de otros para que se ajuste a nuestra realidad. De esta forma, cualquier defecto que veamos en otros o en el mundo, viene a darse porque intentamos que algo que está afuera de nuestro control se apegue a nuestros estándares. Estándares que al final aprendimos de alguien más, o sea, que tampoco somos nosotros sino algo aprendido. Son características o ideas que interpretamos como adecuadas y las cuales en algún momento nos apropiamos, formando parte de nuestra identidad terrenal.


Si dejamos de lado las preferencias, estándares, e ideas aprendidas, un defecto no es más que una característica. Es lo que es. El juzgar a esa característica, ya sea como buena o mala, es entonces lo que causa el caos interno. Si la juzgamos como adecuada, juzgaremos como inadecuado lo contrario, cayendo en la misma trampa. Y si la juzgamos como inadecuada, directamente caemos en el juego de resistir lo que es. Resistencia que nos regresa al estrés y la constante lucha contra la realidad.


Cada vez que decimos que alguien debería de ser así, o que una situación debería de ser de una forma, estamos intentando cambiar algo mentalmente, resistiéndolo, y no haciendo nada al respecto más que enojarnos. Muchos dicen que ese enojo suele ser el motivador del cambio, pero, quién ¿dice que no podemos lograr eso mismo o mucho más si comenzamos simplemente aceptando las cosas a como son? Nos evitaríamos ese enojo que sólo daño nos viene a hacer, y que no es sostenible a largo plazo.


Así, la aceptación viene a regresarnos el poder sobre nosotros mismos, el único lugar donde tenemos verdadera responsabilidad y autoridad alguna. Y si hay alguna razón por la cual implementar un cambio, lo podemos discutir con la persona involucrada con tranquilidad y objetivamente, e.g.,: “esta es la situación, estos son los daños, qué podemos hacer para mejorarlo?” en vez de: “por tu culpa estoy sufriendo, etc…”, que conlleva reproche y drama innecesario.


Quiero ilustrar este tema y una solución bastante práctica por medio del método de indagación de las 4 pregunta de Katie Byron, que me parece muy acertado y útil para ayudar no sólo en darnos cuenta que todos los problemas de aceptación vienen por algo de uno mismo, sino también para entender que la raíz del estrés viene de creer un pensamiento que no es más que una falsedad. Antes de utilizar la indagación, necesitamos una frase con la cual podamos trabajar. Preferiblemente busquemos algo de alguien más que nos cueste aceptar, del tipo: me molesta que ______ haga o no haga _____tal cosa. O tal persona debería de hacer tal cosa. Luego, utiliza las cuatro preguntas y la inversión final.


Probemos con la frase: “mi madre no debería de ser tan exagerada con la limpieza”.


1) ¿Es cierto eso?

Para mí, inicialmente, es cierto que no debería de ser tan exagerada.


Es importante ver que muchas veces la frase es simplemente algo que interpretamos o asumimos de la otra persona, y lo que nos molesta en realidad no es eso. Si vemos adentro, en el silencio, podemos acercarnos más a la realidad.


2) ¿Puedes estar absolutamente seguro que eso es cierto?

Es recomendado acá cerrar los ojos y explorar si eso es cierto para nosotros verdaderamente.


Al cerrar mis ojos, y buscar las respuestas en la calma adentro de mí, me doy cuenta de que no es cierto. ¿Por qué? Porque, a mi parecer, mi madre es exagerada con la limpieza. Al decir que no debería de ser así, estoy yendo en contra de la realidad, es decir, estoy viviendo una mentira. Por eso, ¡no es cierto! Lo único que es verdad es lo que es real, y son esas mentiras las que nos causan tanto sufrimiento, porque nos obligan a forzar la realidad para ajustarse a la nuestra.


3) ¿Cómo te sientes cuando crees ese pensamiento?

Me siento molesto, irritado, frustrado, y me alejo de ella al ver que no es a como yo quisiera que fuera.


Con esta pregunta intentamos dirigir la atención a que es creer el pensamiento en sí lo que nos genera el malestar, y no lo que ocurre o hace una persona.


4) ¿Quién serías sin ese pensamiento?

Pongamos de ejemplo que estoy en una situación con mi madre en frente, en la cual ella está molesta porque algo no está limpio. Sin el pensamiento de que ella debería de ser menos estricta con la limpieza, simplemente la vería como ella es, alguien que le gusta la limpieza, y que le molesta que no esté todo limpio. La amaría a como es, incluyendo esa característica, que en este momento forma parte de ella. Estaría tranquilo, en paz, y hasta sonreiría al ver que ella simplemente es así. Es su asunto.


Inversión

La inversión consiste en cambiar los pronombres de la frase original, o cambiar las afirmaciones por negaciones y viceversa, para descubrir algo que sea tan verdadero o más verdadero que la frase original. Puedes buscar unos cuantos ejemplos que te hagan ver que esto es verdad. La inversión en mi caso sería:


a) “mi madre debería de ser tan exagerada con la limpieza”: es más cierta que la frase original, porque simplemente es así


b) “yo debería de ser tan exagerado con la limpieza”: también es más verdadera que la frase original. Si bien la palabra exagerado tiende a confundir, la dirección de la frase es que yo debería de poner más enfoque en la limpieza, lo cual es cierto. Al molestarme con mi madre por ser tan cuidadosa con la limpieza, en parte me molesto conmigo mismo por ponerle tan poca importancia a eso.


Estoy Dispuesto A…

Por último, puedes buscar una frase en la cual confirmes estar dispuesto a enfrentarte a esa situación otra vez. Veamos el ejemplo:


“Estoy dispuesto a ver a mi madre siendo exagerada con la limpieza”


De esta forma, le estás diciendo sí a la vida, sí a lo que es, con esa nueva paz que has encontrado al darte cuenta que tu estrés venía por resistir la realidad. Aún si quisieras cambiar algo en ese momento, puedes hacerlo sin el reproche y enojo que conllevaría hacerlo desde la perspectiva de que la culpa la tiene la otra persona y que esa persona está equivocada. ¡La resolución, cooperación, y la armonía se hacen entonces mucho más fáciles!


Espero te haya servido esta información. Puedes ver más sobre este método de indagación en la página web de The Work. Y si quieres ayuda aceptando a alguien, puedes escribirme a mi correo javier.penalba@transmuteyourself.com y podemos discutir de qué manera puedo apoyarte con servicios de coaching de vida.


¡Nos vemos pronto!


#TransmuteYourself#Aceptación#MétodoDeAceptación#PazInterior#Consciencia#DesarrolloPersonal#AmorAlPrójimo#TheWork#KatieByron#Indagación#Espiritualidad#LifeCoaching#Vida#CoachingDeVida#MomentoPresente


89 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo