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Dolor y Sufrimiento: Propósito y 4 Pasos Para Trascenderlos

El otro día me encontré con una amiga a quien tenía tiempo de no ver. En nuestra conversación me confesó que estaba en proceso de separación y posteriormente divorcio debido a que no era feliz en su matrimonio. Si bien hay muchas razones que mencionó, la más importante parece haber sido que ella ha comenzado a descubrir quién es verdaderamente, o al menos que ha iniciado en un proceso para ello. En su relación, durante los más de 10 años de la misma, se ha venido acostumbrando a decir “sí” ciegamente, a no tener voz ni voto en las decisiones mutuas, y a ser criticada fuertemente cada vez que propone o se opone a algo que a su pareja no le pareciera. Debido a esto, ha llegado a la conclusión de que su relación actual la mantiene “estancada” al limitarla por medio de la crítica y juicio, y siente que ha llegado la hora de explorarse a sí misma en un ambiente que se lo facilite.


Dentro de la plática nos dimos cuenta también que ella está repitiendo patrones de su infancia. Sus padres la educaron de forma muy tradicional en su cultura, haciéndola obedecer y callar sus opiniones cuando fueran contrarias a las de su padre. Al encontrarse a su pareja, que es de una cultura en general menos conservadora, vio una luz de esperanza para salir de lo conocido y encontrarse con algo diferente que la pudiera sacar de una cierta prisión interna en la cual sentía encontrarse. Sin embargo, la persona que eligió la trataba casi igual que su familia, y el ciclo se repitió hasta que logró verlo. Me explicó como por medio de sueños en los cuales hablaba idiomas que ni ella misma entendía, y por medio de sus experiencias diarias y autorreflexión, pudo darse cuenta de que no estaba conectada consigo misma y que nunca pudo expresar quién era desde su infancia, al ser reprimidas la mayoría de sus ideas.


Descubrimos que su cuerpo y mente se sentían identificados y aún atraídos a un nivel subconsciente por lo familiar, aún si una parte de ella quería escapara de esa realidad que tanto le desagradaba. Ese salto a lo desconocido suele ser tan abrumador, que muchas veces tendemos a atraernos por personas que nos recuerdan a nuestros padres o que repiten patrones del pasado, aún si esto involucra la infelicidad. Esto, hasta que nos damos cuenta de ello y tomamos la oportunidad de romper con ese patrón. Ahí tenemos la oportunidad de explorar quién somos estando aún adentro de la relación, o, si descubrimos que no se puede o hay demasiada resistencia por una o ambas partes, afuera de la misma.


Este reconocimiento inicial le hizo sufrir mucho y la llevó a reprochar su infancia, su crianza, su familia, su marida y en parte su vida hasta ahora. Llegó a decir que su infancia la destruyó, que le quitó su identidad, su conexión consigo misma, y la condenó a un futuro con personas que no la aprecian. Tenía mucho enojo en ella que apenas estaba descubriendo y expresando, enojo que estuvo reprimido por años. Luego de reconocer ese enojo y sus causas, hablamos un poco sobre el propósito del dolor, el sufrimiento, y las diferencias entre ellos.


La vida nos entrega situaciones que nos pueden causar dolor, justamente para aprender a través del mismo. El dolor emocional viene de alguna situación en el presente, que nos evoca una emoción, y que tiende a ser molesta y desagradable. El dolor es completamente normal y es una parte fundamental de nuestra condición humana, ya que representa nuestra conexión con nuestras emociones. Cuando se toma conscientemente, el dolor es un perfecto canal de consciencia, como decía Buda, ya que nos obliga a dar un paso hacia atrás y reconocer qué apegos o identificaciones mentales o emocionales estamos teniendo que nos están impidiendo ser libres y felices, y más conectados a quien somos.


Uno tiende a quedarse con el dolor por un tiempo limitado, y luego de reconocerlo, y aceptarlo, puede dar el paso a la toma consciente de decisiones que le regresen al presente, óptimamente más despiertos. El sufrimiento, por otro lado, es la resistencia al dolor, y tiende a ser un estado mental de no aceptación de lo que es. Puede venir como resultado de tapar el dolor mismo para fingir que no existe, en cuyo caso puede transformarse en un sufrimiento oculto, subconsciente, que intenta salir por nuestros poros de una u otra forma, y que puede llegar a salir como un volcán en erupción llegado el momento. O puede venir por juzgar y condenar tanto con el dolor, que resistimos al presente y nos quedamos indefinidamente en el pasado sufriendo por algo que ya no podemos cambiar, sin aceptarlo y regresar al presente. El sufrimiento, al hacerlo consciente, puede regresar a su estado primordial de dolor, que es pasajero, o puede simplemente transmutarse en energía que podemos usar para nuestro beneficio.

Regresando al tema de mi amiga, luego de discutir un poco la información de arriba, le pedí que planteara su vida, incluyendo su infancia y su matrimonio, bajo una nueva perspectiva tomando en el propósito del dolor y sufrimiento. Esta vez vio más claramente que todo lo que le había ocurrido, desde pequeña, por más dolor y sufrimiento que le haya traído en su vida, había sido necesario para despertar. Si no hubiera tenido una infancia tan dura, que la ahogara en dogmas y prisiones mentales, y si no hubiera elegido a una pareja que le reforzara su identidad de alguien mansa y sumisa, no hubiera estallado en un despertar tan profundo por el que estaba pasando, en donde apenas estaba aprendiendo a descubrir lo que es, habiendo experimentado por tanto tiempo lo que no era. Es decir, cada situación por la que pasó, fue necesaria para llegar a este momento. Dentro de esa misma perspectiva, dejando atrás el ego, pudo llegar a apreciar y agradecer a sus padres y esposo por haberle dado la oportunidad para despertar y encontrarse, y tener esa conexión tan fuerte consigo misma que estaba experimentando en ese momento.


Bajo esta perspectiva, cualquier situación de vida pierde su efecto dañino en nosotros, y dejamos de reprochar el pasado o los estímulos dolorosos del día en día. Podemos sentir el dolor cuando venga, entenderemos que es completamente normal sentirlo, y luego de la etapa inicial desagradable, regresaremos más fácilmente a la aceptación del mismo con nuevos aprendizajes. El sufrimiento, adicionalmente, se vuelve opcional, ya que si simplemente aceptamos el dolor en su momento, sin resistirlo ni prolongarlo innecesariamente, no habrá lugar para el sufrimiento.

Les quiero dejar a continuación 4 pasos para trascender el dolor y sufrimiento:


1) Reconocer la situación que te está causando dolor o sufrimiento:

a. Qué situación es?

b. Cómo te hace sentir?

c. Es dolor, es decir, una reacción natural a la situación, o es sufrimiento, es decir, resistencia y juicio mental prolongado ante la situación?


2) Sea dolor o sufrimiento, expresa y siente tus emociones adecuadamente: ejemplos de estrategias para ello pueden ser, hablar de tus emociones con un amigo o amiga, un coach o un psicólogo; llorar cuando el cuerpo sienta la necesidad de ello; conectar con tu dolor o sufrimiento en tu meditación y simplemente dejarlo ser; escribir todo lo que sientas y conectar emocionalmente al hacerlo. Recuerda que sea lo que sea que sientas, tiene derecho a estar ahí, y mientras más lo juzgues, más se quedará aún aumentará al tener por encima otras emociones catabólicas. La autocompasión (aceptarte y ser amable contigo mismo) en este momento es clave para poder salir adelante. El cuerpo es el mejor juez en este momento para saber cuándo está listo para salir a la siguiente etapa.


3) Una vez que sientas que estás más libre emocionalmente, identifica una perspectiva bajo la cual puedas aceptar la situación más fácilmente. Puedes preguntarte:

a. ¿Cómo no pudo ser diferente?

b. ¿De qué manera esta situación está colaborando o ha colaborado en mi crecimiento y qué me está enseñando?

c. Si me doy cuenta que no puedo cambiar lo que ocurrió, y que más bien está colaborando en mi crecimiento, cómo me sentiría?


4) Con ese nuevo aprendizaje, crea nuevas acciones o hábitos que te permitan salir adelante: Con el ejemplo de mi amiga, decidió que va a comenzar a verse más con amigos, aprender a tocar un instrumento, aprender otro idioma, y estudiar teatro, que son cosas que siempre le interesaron y nunca se atrevió a hacer en el pasado.

Confío en que esta información y experiencia les será de utilidad! Si les ha gustado, les invito a darle me gusta y compartirla con quienes crean puedan necesitarla, y nos vemos pronto con más contenido en Transmute Yourself!


Si necesitan ayuda específica para lidiar con el dolor y sufrimiento emocional, pueden escribirme a javier.penalba@transmuteyourself.com para solicitar una sesión de coaching de prueba gratuita y así explorar de qué forma podría ser de apoyo para ti.


Javier Peñalba

Transmute Yourself


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